La Fibra Vegetal

CESTEROS, ESTERERAS, ALPARGATEROS, JAULEROS, ...

Por los restos arqueológicos conservados sabemos que los aborígenes de Gran Canaria alcanzaron una gran destreza en la manipulación de fibras vegetales, tales como el junco y la palma, para elaborar con ellos diversos objetos y vestidos. Tras la conquista de la isla, estas fibras continuarán siendo utilizadas, pero las técnicas de trenzado, la tipología productiva y la incorporación de nuevos materiales semiduros como el pírgano, el mimbra y la caña supondrá una variación sustancial con el trabajo prehispánico. La técnica consiste básicamente en ir tejiendo o entrelazando fibras vegetales, una vez tratadas para que soporten la torción sin romperse, e ir levantando la pieza según la forma deseada. Para este trabajo, los artesanos requerían de muy pocas y sencillas herramientas: abridor de madera o metal, cuchillo, mazo, etc. Las fibras vegetales recolectadas fueron principalmente la caña, hojas de palma, pírgano, mimbre, junco, centeno, anea, y codeso. Cuando se introduce desde América la planta de la pitera, se desarrolla con sus fibras, una importante actividad artesanal orientada a la fabricación de frontiles para animales de tiro, alpargatas y cuerdas o coyuntas La caña fue la fibra más empleada en la cestería, sola o en combinación con los finos tallos de mimbre o con las gruesas tiras de pírgano, (nervio central de la hoja de la palmera canaria). La utilización de una u otra fibra en la elaboración de un cesto, dependía del uso que iba a tener y de la forma y tamaño deseado.

Los cestos para cargar mercancía pesada o que van a sufrir una constante manipulación (labores agrícolas, transporte, industria, construcción) eran elaborados
(integramente o parcialmente) con fibras duras, como el pírgano o el mimbre (cestos, serones, cestas pedreras, etc.). Los objetos domésticos o de uso más delicado eran elaborados con fibras blandas como el junco, la palma, centeno o caña (pequeñas cestas, sombreros, cestas hierberas, barquetas, costureros, hueveras, esteras, etc.)
La cestería se desarrolló en Canarias como un oficio complementario pues gran parte de los cesteros y cesteras eran a su vez campesinos o jornaleros. Estas personas empleaban las horas libres que les dejaban las tareas agrícolas para elaborar productos que, tras su venta, les permitían obtener un ingreso extra para mejorar la economía familiar.

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